GRUNDFROSTROVIC

GRUNDFROSTROVIC estaba decidido a suicidarse. Eso sí, a lo grande. Saltaría del edificio de oficinas en el que había desperdiciado casi la totalidad de su vida productiva: se arrojaría al vacío desde el piso cincuenta y dos, un piso por cada año de sufrimiento profesional. Abrió la ventana de su despacho. Despacho compartido con otros diez autómatas sin aspiraciones. Una sonrisa que hubiera puesto los pelos de punta a su psicólogo se dibujó en su rostro mientras echaba una ojeada a las pequeñas manchitas que se desplazaban por allí abajo. Primero, pus el pie derecho en la cornisa. El izquierdo lo siguió dubitativamente, como advirtiendo que aquello era una temeridad.

-   ¿Se puede saber qué coño vas a hacer? - exclamó el pie izquierdo, asomando las puntas de los dedos a más de setenta metros de altura.

GRUNDFROSTROVIC, siguiendo las instrucciones de su psicólogo, intentó hacer caso omiso a las acaloradas discusiones de sus extremidades. Inspiró y golpeó la suela contra el alféizar, siguiendo a rajatabla la absurda terapia impuesta por el doctor.

-   Aujj - se quejó el pie izquierdo - estás loco o qué, otro golpe como este y nos vamos todos pa bajo. ¿No has visto el estado de esta cornisa, pirado? - jadeó con el talón totalmente pegado a la pared.

-   Vaya, vaya. Veo que te has levantado con el pie izquierdo, ¿eh hermano? - soltó el pie derecho a su colega zurdo con mueca burlona.

-   Ahora tú no te solidarices con el GRUNDNOSEQUÉ de los huevos. Porqué sino vas a ir DERECHO abajo.

-   Oye tú, pezuña humorista, deja de meterte con él. ¿No ves qué está pasando una crisis? - le recriminó el pie derecho.

-   Queréis dejar de discutir por el amor de Dios. ¡¡Se supone que es una situación dramática!! - estalló GRUNDFROSTROVIC. Tenía la cara roja e hinchada -. Uno no puede llevar a cabo un suicidio romántico en estas condiciones. Vais a conseguir que en lugar de provocar en mis jefes sentimiento de culpa sea de alivio por deshacerse de mí!!!

Ya estaba otra vez. Había ignorado las recomendaciones del psicólogo, que lo había amenazado con que cediendo ante las provocaciones de sus extremidades sufriría graves consecuencias. Pero total, se encontraba en los últimos minutos de su vida. Así que ahora ya no importaba. El llanto sarcástico de su pie izquierdo lo sacó de sus cavilaciones.

-   SNIFF, SNIFF. Perdona. Es culpa mía por meterme con una pobre víctima inocente... ¡NO TE JODE!! Pues algo habrás hecho tú para que todo te vaya mal, digo yo.

El pie derecho volvió a salir en defensa de su dueño.

-   Venga hermano, no te cebes con el muchacho. Yo si que tengo DERECHO a reírme de él.

-   Buena compadre! Ahí va otra: gracias a nosotros puede decir que tiene más pies que cabeza!

El estallido de risas hizo tambalearse a GRUNDFROSTROVIC. Aquello lo envalentonó.

-   Ríete piececillo imbécil. Porqué a ti y a tu mal olor os quedan poco de vida - dijo GRUNDFROSTROVIC presa del odio.

-   Sí hombre. Si tú no tienes huevos para saltar.

-   Si yo no salto será peor. Agonizarás con la fascitis plantas que me han diagnosticado.

-   Me cago en la puta - soltó el pie izquierdo sorprendido.

-   Qué putada - añadió el derecho -. Aunque no me extraña hermano, la higiene nunca ha sido lo tuyo.

-   Qué, se te han quedado los cordones de punta, ¿eh? - fanfarroneó GRUNDFROSTROVIC con una victoriosa sonrisa estampada en su cara

-   Muy bien, pues si yo pringo, pringamos todos.

Y así, humillado y con sudor deslizándose por el empeine se arrojó al vacío, arrastrando a su hermano y a GRUNDFROSTROVIC. Pero algo evitó la caída.

GRUNDFROSTROVIC levantó la cabeza  vio, alucinado, que las dos manos se habían agarrado firmemente a la cornisa. E pulgar de la mano derecho miró de reojo al vació.

-   ¡¡Joder!! ¡¡Esto está altísimo!!

-   ¡¡Pero tú estás loca hermana!! No mires abajo - la tranquilizó la mano izquierda.

-   Eso, así me gusta, mano dura con ella - gritó el pie derecho balanceándose.

-   Oye, encima que os echamos una mano, menos coña, ¿eh? - replicó la mano derecha, totalmente blanca por el susto y clavando las uñas en la cornisa.

GRUNDFROSTROVIC cerró los ojos y desistió. Joder, vaya puta mierda de suicidio.

 

27/09/2007 10:25

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